Rebuilding Peace in Colombia

Leyner Palacios Asprilla: Una visión de paz

Episode Notes

La paz en Colombia está en un lugar frágil. Leyner Palacios Asprilla, un líder social afrocolombiano de Bojayá, cree que el ambiente es peor de lo que era antes de la masacre de 2002 en su ciudad natal. Este episodio explora los problemas que socavan la paz en Colombia después de los históricos acuerdos de paz de 2016 y cómo el trabajo de los líderes sociales es crucial para mantener viva la paz.

Si quieres conocer más sobre la campaña y el podcast, por favor dirígete a conlidereshaypaz.org.

Episode Transcription

NARRACIÓN: Te damos la bienvenida Construyendo la Paz. Esta serie realizada por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos te compartirá las historias de los líderes sociales en Colombia, quienes cada día, bajo amenazas de muerte buscan la verdad, trabajan por la reconciliación y luchan por tener justicia para las víctimas del conflicto armado Colombiano, y se aseguran de que el gobierno esté a la altura de las garantías que le hizo a las comunidades étnicas y rurales en el histórico acuerdo de paz en 2016. Ellos frecuentemente confrontan a un gobierno Colombiano que se niega a reconocer sus propios fallos, y se mantienen en pie frente a los grupos armados que aterrorizan a sus comunidades. Cientos de ellos han sido asesinados, y aun así perseveran. En esta serie escucharás la razón directamente desde su voz. El histórico acuerdo de paz en el año 2016 es un logro extraordinario. Durante cinco décadas, Colombia se vio envuelta en un conflicto mortal. Más de una docena de grupos de la guerrilla combatieron con un gobierno Colombiano agresivamente militarizado que frecuentemente hizo alianza con crueles grupos paramilitares de ultraderecha. 

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NARRACIÓN: El conflicto trajo décadas de atrocidades, crímenes de lesa humanidad y abusos de la ley internacional humanitaria, muchos de los cuales aún siguen siendo documentados en la actualidad. Según la información del gobierno Colombiano, cerca de 200,000 personas murieron en asesinatos selectivos, masacres de civiles, y más. Otras 8 millones de personas fueron desplazadas. Entonces fue en Agosto del 2016, el gobierno Colombiano firmó un acuerdo de paz con las FARC, el más importante de los grupos de las guerrillas. Esta fue la primera promesa de paz en 50 años. 

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NARRACIÓN: Las FARC llegaron al acuerdo de dejar las armas, desmovilizarse y convertirse en un partido político organizado. El gobierno prometió avanzar en los compromisos que abordan las causas del conflicto desde la raíz: inequidad, pobreza, e injusticia. La Naciones Unidas informan que más de 13,000 miembros de la guerrilla de las FARC dejaron las armas. Los homicidios en el país disminuyeron a bajas históricas según datos policiales. Pero cinco años después, la paz de Colombia se está desintegrando. 

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NARRACIÓN: Según la ONG Colombiana Indepaz, en 2019, hubieron más de 70 masacres perpetradas por grupos armados ilegales en todo el país—la cifra más alta desde que se firmaron los acuerdos. Más de 220 activistas de derechos humanos fueron amenazados y asesinados. Las comunidades étnicas y rurales, para quienes el alcance de la paz se siente cada vez más tenue, fueron las más afectadas. ¿Por qué la paz en Colombi  a está tambaleando? ¿Y qué se puede hacer para fortalecerla? Para dar respuesta a estas preguntas, tenemos que entender que la historia de los acuerdos de paz en Colombia no es la historia de lo que fue acordado entre la delegación de las FARC y el gobierno Colombiano en 2016. En realidad, es la historia de cómo la paz es

implementada en un país profundamente dividido a nivel urbano-rural, racial, económico y político. Y entender la implementación de la paz requiere comprender el diario vivir de las personas que la están implementando. Leyner Palacios es un ‘líder social’ de la Costa Pacífica Colombiana. Los líderes sociales son activistas comunitarios y defensores de derechos humanos. Ellos hacen el trabajo desde la raíz para construir la paz en comunidades que aún sufren por las cicatrices físicas y emocionales de un conflicto de 50 años. Ellos realizan este trabajo en la ‘otra Colombia’: la Colombia de las comunidades indígenas y afrodescendientes; la Colombia con proyectos de desarrollo de billones de dólares que diezman barrios enteros; la Colombia donde los grupos de tráfico de drogas aún gobiernan. 

LEYNER: Es que aquí existen distintas Colombia, aquí existe una Colombia que es la realidad que vive la gente en el Chocó con una crisis humanitaria prolongada por más de 20 años y mire que no se supera. Y por más que se hace y se hace, la tragedia y las cosas siguen peor y aquí hay otra Colombia que es la Colombia del Pacífico, donde se nos cruza el desarrollo con Buenaventura y el desarrollo con Buenaventura es decirle a la gente de Buenaventura que el puerto sí tiene agua, pero la gente de Buenaventura no tiene agua... Pero quiere, también podemos tomar otra Colombia, la Colombia de Catatumbo, la Colombia de la zona Araucana, ¿cuánta violencia hay ahí y cuántos intereses se juegan ahí? Si usted coge el acuerdo de paz y lo pone en el mapa de Colombia, el mayor impacto de la implementación del acuerdo de paz está en esos territorios. Por eso lo hablo de que aquí, con la no implementación porque se consolida un factor de discriminación, precisamente hacia esos territorios. (p.26) 

NARRACIÓN: Para entender por qué la paz está tambaleando en Colombia, debemos viajar lejos de Bogotá o Medellín—ciudades que rara vez fueron el centro del conflicto. Debemos viajar a la otra Colombia. Lugares donde el conflicto se desencadenó durante años y donde hoy, los líderes sociales están luchando por implementar diariamente la paz. Los líderes sociales como Leyner, son los que están mejor preparados para dirigirnos. Leyner es de Bojayá, un territorio afrocolombiano que se formó a través de la tragedia. 

LEYNER: Bojayá es un municipio que está integrado por 19 comunidades afrodescendientes y 32 comunidades indígenas. En total se compone una población aproximada de 11,000 habitantes. Para llegar a Bojayá la única manera es atravesar desde Bogotá tomando un vuelo, llegar a Quibdó, un vuelo de avión...luego desde Quibdó, tomarse una lancha, aquí le decimos panga que es una cosa de fibra, va por arriba del agua más o menos unas cuatro horas bajando... Es totalmente biodiversa, aquí se consiguen unas cantidades de recursos naturales (p.2)...porque incluso algunos dicen ahí que el solo hecho de estar quieto aquí se oxida porque es tanta la humedad que hasta el ser humano pues - llueve intermitentemente, aquí puede venirse un aguacero y parar todo el día pero así corriendo torrencialmente lluvia. Es una de las partes - creo que es la segunda parte del mundo donde más cantidad de agua cae en un - en los momentos de lluvia y puede calmar el aguacero y abrirse un sol impresionante que le quema a uno hasta las entrañas. 

NARRACIÓN: Bojayá es una comunidad en el Chocó, un departamento en la Costa Pacífica de Colombia. Según el censo Colombiano, más del 80% de sus habitantes son afrocolombianos. Estadísticas del gobierno Colombiano señalan que el Chocó tiene una de las tasas más altas de pobreza extrema en Colombia, a pesar de que es uno de los departamentos con más biodiversidad. Varios ríos lo atraviesan, siendo el “Majestuoso Rio Atrato” el más prominente de todos. Es en sus orillas donde encontrarás a Bojayá. 

LEYNER: Es un pueblo muy alegre, se vive del tema de la Chirimía, la danza. Es muy rítmico, muy folclórico y yo digo que eso es lo que permite de cierta manera a la gente también aguantar tantas inclemencias, porque como hay tanta alegría y tanta diversidad, entonces creo que eso es lo que le permite a la gente de cierta manera llevar las penas en medio de tanta dificultad, pero es un pueblo alegre, un pueblo humilde. Ahí como digamos, estar en medio de ese entorno, pues el ruido que más se escucha es el de los pájaros, el de la naturaleza, el de la tranquilidad, el del agua, las corrientes. Es muy típico por ejemplo en las comunidades indígenas, que uno duerma con la serenata de las corrientes...Pero es el ruido del río que hace el ambiente y el ruido de la naturaleza.

NARRACIÓN: Pero Leyner cuenta que él no está describiendo el Bojayá de la actualidad—sino aquel de hace casi dos décadas, antes de que los paramilitares llegarán ahí. 

LEYNER: Bojayá hoy es - o sea ese Bojayá que les contaba es el Bojayá de antes del 2002. Realmente ese Bojayá es - incluso nos tenemos que remontar a la era del ’96, ’97 cuando ahí la vida se empezó a transformar, digo yo, cuando hubo la primera incursión paramilitar. Justo antes de 1996, Bojayá y el departamento del Chocó, estuvieron experimentando una transformación radical. En 1991, después de siglos de que Colombia se definiera como una nación Católica, Hispánica y hablante del Español, una nueva constitución reconoció oficialmente la naturaleza multiétnica y multicultural del país. Esto le otorgó a los grupos afrocolombianos, indígenas y étnicos una mayor visibilidad y más derechos. Dos años después, una nueva ley les brindó a las comunidades afrocolombianas el derecho a hacer reclamos colectivos sobre las tierras ancestrales—sus derechos de ocupar y administrar la tierra en la que han vivido por generaciones fueron finalmente garantizados. 

LEYNER: En el ’96 se había presentado la solicitud de titulación colectiva de esas 800,000 hectáreas de tierra, en mayo la respuesta fue una avanzada paramilitar a este territorio. Les hago esto porque para nosotros es muy importante cualquier lectura sobre lo que ha pasado en el conflicto armado, hay que hacerle una correlación o hay que mirarlo desde el contexto de la reivindicación de los derechos étnicos. 

NARRACIÓN: En ese tiempo, Leyner comenzaba a ser un líder social de su comunidad en Bojayá. Él viajaba por el rio Atrato, ayudando a registrar la tierra para la solicitud de títulos colectivos, y también tratando de encontrar una forma de construir la paz en medio de un conflicto en aumento. 

LEYNER: Yo me acuerdo de que en esa época yo llegaba ya al equipo misionero y nos empezaban a - yo veía cómo las comunidades sufrían, y realmente nos tocaba ir más a registrar y me acuerdo que un día en esos ejercicios de llevar apoyo a las comunidades, un grupo de personas de paramilitares, me pedía que me saltara una lancha. En ese entonces cuando ellos le pedían que uno se saltara la lancha, el que se saltaba lo mataban. Ya para el 2000 también empezamos nosotros una lucha por la elaboración del plan de etno-desarrollo y en el 2000 nosotros le presentamos al gobierno nacional una propuesta de cómo quisiéramos que estas comunidades que fuera - se viviera en estas comunidades. Pero también a pesar de la violencia, le presentamos una propuesta de agenda regional de paz, que es una iniciativa de cómo, digamos, el conflicto pudiera disminuir si pudiera generarse alivio humanitario ante toda esa desgracia que ya empezábamos desde el ’96 - ’97 a vivir. Sin embargo estas propuestas no fueron atendidas. 

NARRACIÓN: La masacre de Bojayá en 2002 lo cambió todo. Leyner pasó ese Abril intentando convencer al gobierno de que la situación en Bojayá era precaria. 

LEYNER: Cabe notar que antes del 30 de abril yo mismo estuve integrando varias comisiones de la diócesis de Quibdó junto con organizaciones de la sociedad civil como COCOMACIA, el Foro Interétnico, acudía a múltiples reuniones con varias entidades del estado nacional, poniendo en conocimiento lo que pudiera pasar. En abril las fuerzas militares tienen conocimiento de lo que está desarrollándose en Bojayá la presencia de los paramilitares, la presencia de la guerrilla de la FARC y se emitieron varios comunicados, varios pronunciamientos, la institucionalidad no reaccionó y entonces los paramilitares cercaron a la población de Bellavista. (p.6)

NARRACIÓN: Bellavista es la cabecera municipal de Bojayá. El 21 de Abril del 2002, los paramilitares rodearon Bellavista debido a que la guerrilla de las FARC se encontraba cerca. Nueve días después, el 30 de Abril, los primeros disparos entre paramilitares y la guerrilla de las FARC detonaron. 

LEYNER: Me acuerdo que el 30 de abril, yo había - estaba en mi casa, compartiendo ahí con mi familia cuando como a las 5:00 de la mañana, empezamos a escuchar las primeras detonaciones de las balas... Entonces cuando se formó la balacera, nosotros lo que hicimos fue echarnos esos dos colchones encima y nosotros éramos cuatro, mi señora y dos niños. Entonces estábamos ahí arropados con los colchones, pero esas balas cruzaban y cruzaban y eso - así perdimos todo el resto del 30 y el 1ro ya como cuando dieron como las 11:00 de la mañana que la plomacera estaba tan fuerte y se había - ya estábamos como en el medio de todas las detonaciones, entonces percibimos que ahí ya no estábamos seguros. Entonces dijimos, “De aquí nos tenemos que salir”. Y cuando dio como la 1:00 de la tarde nosotros - yo salí de mi casa, del barrio Pueblo Nuevo, el pueblo estaba inundado y salimos, nos metimos al agua y empezamos a caminar en medio del agua. Luego llegamos, pasamos por la iglesia, la iglesia estaba abierta y como yo tenía más relacionamiento con las Hermanas Agustinas, me refugié en la casa de las Hermanas Agustinas.

NARRACIÓN: En la mañana del 2 de mayo del 2002, Leyner—junto a su familia y cerca de otras 140 personas más—estaban tomando refugio en el convento. Otros habitantes buscaron refugio al lado, en la iglesia. Leyner ayudó a organizar un grupo de personas para realizar un último, desesperado intento de paz. 

LEYNER: Creamos un grupo de cinco personas de la casa de las Hermanas Agustinas y otros de la iglesia y fuimos hasta donde estaban disparando los paramilitares para pedirles que se retiraran de ahí porque nos estaban poniendo en peligro. Con la guerrilla no lo podíamos hacer porque la guerrilla estaba - eran los que estaban disparando hacia donde nosotros estábamos, los que nos querían como escudo humano eran los paramilitares, entonces  la reacción de ellos fue un arma grandísima que tenían ahí, empezaron a echar plomo como locos para todos lados. Entonces nosotros, “Dios mío, nos van a matar”. Y unos salieron corriendo y se metieron a la iglesia y otros salimos corriendo y nos metimos a la casa de las Hermanas Agustinas nuevamente. Cuando estábamos ahí, yo me acuerdo que yo empecé a escribir junto con una hermana, con una Agustina, empecé a escribir en un cuaderno porque no era posible ya que nos encontraran con vida, entonces la idea básicamente era dejar un relato para cuando llegaran las organizaciones de socorro pues, alguien supiera qué era lo que nos había pasado. 

NARRACIÓN: Entonces, lo devastadoramente inimaginable sucedió. 

LEYNER: Y estábamos escribiendo, llevaba más o menos como una página describiendo lo que había pasado hasta ese momento y lo que - cuando escuché o escuchamos una detonación, “Pum”. Y se puso el cielo como oscuro y cuando empezamos a ver que empezó a correr un poco de gente y miramos así por detrás y ya la iglesia no tenía nada de techo, todo el techo estaba desbaratado y miramos todo el desastre y empezamos a ver que corría gente herida, gente con carne en la cabeza, con mutilaciones de diferentes formas, personas que fueron llegando ahí y los veíamos que estaban normales y cuando poquito los veíamos que iban cayendo ahí en el piso. 

NARRACIÓN: La guerrilla de las FARC había lanzado una granada adentro de la iglesia, donde habían cerca de 100 personas buscando refugio del enfrentamiento. Leyner y el resto de las personas del pueblo huyeron. Usando botes, muchos de ellos cruzaron el rio a un pueblo cercano llamado Vigía del Fuerte. Cientos de civiles se quedaron en Bojayá, muertos o heridos. Leyner, un líder social, se vio en la necesidad de volver y rescatar a algunos heridos. El y otros líderes fueron a ver a la cabecilla de las fuerzas de la guerrilla. Leyner cuenta que ellos le rogaron para que los dejara regresar a Bellavista. Le suplicaron que detuviera la batalla por suficiente tiempo para que ellos pudieran sacar de ahí a algunos heridos.

LEYNER: Ellos no nos lo permitieron. Entonces para mí el 2 de mayo también es como un día - o sea, como el momento de mi labor como defensor de derechos humanos estuvo más desafiada y más desafiada en la impotencia porque realmente la labor del defensor de derechos humanos es buscar la protección de la vida y ese día ninguno de los actores armados nos permitió salvar vidas. Yo siempre digo, quizá si hubiéramos podido entrar a la iglesia en un momento más oportuno, si pudiera - si hubiera podido llegar, que hubieran permitido llegar los organismos de socorro, quizá mucha gente se hubiera podido salvar, pero eso no nos fue posible. Nosotros los heridos los pudimos empezar a transportar algunos hasta el 4 de mayo. 

NARRACIÓN: Leyner hace la cuenta de 86 personas asesinadas durante la masacre, incluyendo 48 menores de edad. 32 de los asesinados eran familiares suyos. 

NARRACIÓN: De acuerdo con Leyner, otras 5.700 personas fueron desplazadas por la masacre. Huyeron a la capital del Chocó, Quibdó, donde permanecieron durante tres meses. El trabajo de Leyner adquirió mayor urgencia: encontrar a los desplazados, ponerlos en contacto con las autoridades para que recibieran ayuda médica y psicológica. Muchos de los desplazados no confiaban en nadie en la ciudad, dependían de líderes sociales como Leyner para que les consiguieran la ayuda que tanto necesitaban. Unos meses después, Leyner, su familia, y cientos más volvieron a Bojayá. Su rol como líder social creció—familias e individuos aún seguían necesitando ayuda para lidiar con el trauma, muchos de los cuerpos de las víctimas en Bojayá tenían que ser identificados. Durante la siguiente década, Bojayá continúo sufriendo ataques perpetrados por los paramilitares y las FARC. Pero un día, el rumor de la paz alcanzo las orillas de Bojayá, y Leyner decidió ir a su encuentro.

LEYNER: Yo fui en la primera delegación de víctimas que fue a la Habana a contar nuestra experiencia de construcción de paz... Es más, nosotros empezamos a colocar condiciones también y empezamos a ver que las delegaciones, en este caso la FARC, fue acogiendo esas inquietudes. El conflicto en ese entonces estaba muy duro todavía en el 2014, sin embargo, a partir de ahí la FARC fue disminuyendo la intensidad de la confrontación en los territorios. Luego cuando logramos incidir mucho y fue un pleito muy fuerte para que incluyeran los derechos étnicos, sin embargo, algo se logró. Creo que ha sido un - y la - y sobre todo ha sido un éxito la manera como se integró los derechos de las víctimas, que no era un acuerdo perfecto, pero creo que era un acuerdo que generaba muchas garantías. 

NARRACIÓN: Según Gimena Sánchez-Garzoli, una experta en temas relacionados a Colombia y con gran trayectoria en la Oficina de Washington para asuntos Latinoamericanos, la inclusión de las víctimas y los grupos étnicos en las negociaciones fue fundamental para construir un camino integral hacia la paz. 

GIMENA: Y a su vez, también toma en cuenta que en el país, los que han sido desproporcionadamente afectados por desplazamiento, violencia, y que están básicamente en un estatus, cuando miramos los índices socioeconómicos...nferior a la población en general, han sido afrodescendientes y 115 diferentes grupos indígenas.

NARRACIÓN: Las ideas de las delegaciones de víctimas, incluyendo a la de Leyner, fueron integradas en la versión final del acuerdo. Entre ellas estaban incluidas la incorporación de leyes internacionales de derechos humanos en el acuerdo para investigar los abusos masivos de derechos humanos y para establecer mecanismos que permitieran a las víctimas buscar la verdad, la justicia y la reconciliación debido a las décadas de atrocidades que habían sufrido. 

El impacto del acuerdo de paz se sintió de inmediato en comunidades como la de Leyner. Por ejemplo, una de las condiciones del acuerdo de paz era que las FARC removiera las decenas de minas antipersona que habían puesto alrededor de Bojayá durante el conflicto. Un día, Leyner fue a una reunión posterior al acuerdo con una delegación de las FARC, y ellos le dijeron: no hay más minas antipersona alrededor o en Bojayá. 

LEYNER: Ustedes no se imaginan lo que significa eso para un campesino, que podamos decir, “Hombre, me puedo ir a sentar a mi finca a cortar un racimo de plátano”. Cuando la gente aquí vive del día a día, ¿sí? De lo que básicamente la naturaleza le provee, entonces eso fue unos cambios...Entonces imagínese la gran alegría que como lo cantaron las mujeres, la gran alegría que se siente con la dejación de las armas. Es como uno sentir que va a volver a vivir y máxime cuando les estoy contando o sea, la cadena de muerte que nosotros hemos vivido. Entonces, ese era un momento como cuando uno vuelve a nacer, ahí se le vuelve uno a activar todas las esperanzas, todas las ilusiones. 

NARRACIÓN: Leyner se puso a trabajar. Programó reuniones comunitarias con el fin de venderle el valor del acuerdo de paz a sus vecinos. Convenció a los jóvenes de dejar las FARC y buscar un camino diferente. Redobló sus esfuerzos para identificar los restos de los muertos en la masacre. Se unió a la Comisión Interétnica de la Verdad. El propósito de esta comisión es encontrar y decir la verdad de lo que les sucedió a las comunidades étnicas durante el conflicto. 

LEYNER: nosotros nos comprometimos como ninguna parte más de Colombia se pudo haber comprometido con la paz.

NARRACIÓN: Por un tiempo, parecía que la paz se estaba construyendo. Los líderes sociales como Leyner se habían asegurado de la inclusión de puntos importantes del acuerdo de paz. Estaban ansiosos de implementarlos para construir la paz.

GIMENA: Bueno, el acuerdo de paz de Colombia es muy innovador de muchas maneras, pero es una acuerdo integral. Tiene diferentes partes, que todas se complementan y no puede pasar una sin la otra….Algunos aspectos del acuerdo miran a las raíces del conflicto de violencia en Colombia.

NARRACIÓN: Gimena destaca cuatro puntos específicos del Acuerdo de Paz que líderes sociales como Leyner estaban utilizando para construir la paz: un capítulo de reforma rural destinado a abordar los profundos problemas de la tenencia de tierra, la apropiación ilegal de la tierra, y la concentración de la tierra; mecanismos de desarrollo rural que garanticen que las comunidades que fueron olvidadas durante mucho tiempo puedan generar la infraestructura, los servicios, y las redes necesarias para desarrollar democracia en zonas remotas; un sistema para alcanzar la verdad, justicia, y reconciliación; y el Capítulo Étnico, el cual estaría diseñado para ser transversalmente implementado a lo largo de todo el acuerdo. 

GIMENA: Entonces el capítulo de reforma rural busca mirar esos problemas de largo plazo, especialmente para la Colombia rural. Y el capítulo étnico, que es transversal y se aplica a todos los aspectos de los acuerdos, toma en cuenta las diferenciaciones que existen con estas poblaciones étnicas.  [0:03:00] En particular de que ellos tienen el derecho a territorios colectivos, tienen derechos colectivos, tienen derechos culturales diferentes, y tienen una historia diferente en el país que viene desde la conquista hasta lo de la esclavitud.

NARRACIÓN: En sostener esas promesas estaba el compromiso más importante de todos—después de siglos de ignorar a la comunidades étnicas y rurales, el Estado estaba preparado para proporcionar servicios básicos a aquellas zonas olvidadas. Pero la obstinada oposición política se interpuso en el camino. Antes de que el acuerdo de paz se firmara, un inoportuno plebiscito nacional les pidió a los ciudadanos colombianos que expresaran su opinión acerca del acuerdo de paz. Aquellas fuerzas que se oponían a su implementación, conformadas principalmente por las elites políticas y económicas conservadoras, se movilizaron agresivamente para evitarla. 

GIMENA: De un lado, los enemigos de la paz, especialmente liderados por el anterior presidente Álvaro Uribe Vélez, que tiene muchas delegaciones de vínculos con grupos paramilitares…y atrocidades que está supremamente opuesto de que haya verdad y justicia sobre qué ha pasado en el conflicto, y sobre especialmente el rol que autoridades pueden haber tenido. Usó la oportunidad para galvanizar su base y fomentar mucha desinformación sobre el acuerdo para que personas estén en contra, y con el miedo de pensar de que de alguna manera …este acuerdo se iba a entregar el país a los terroristas de las FARC, mucha gente votó por miedo.

NARRACIÓN: En Bojayá, el 97% de los habitantes votaron a favor del acuerdo de paz en el plebiscito nacional. Las otras regiones del país que se están recuperando del conflicto, aprobaron la paz por márgenes arrolladores. A pesar de la pequeña victoria de aquella propuesta planteada por la oposición que negaba el acuerdo de paz, la cual estaba concentrada en zonas urbanas, el gobierno Colombiano procedió a implementar la paz. Pero entonces un nuevo presidente fue elegido en 2018. Iván Duque, el actual presidente de Colombia, quien centró su campaña en poner oposición total a la implementación del acuerdo de paz en Colombia. De acuerdo con Gimena, desde que subió al poder hace dos años, Duque ha cumplido a cabalidad su principal promesa de campaña. 

GIMENA: Bueno, la falla de la implementación de paz para las comunidades afrodescendientes indígenas en zonas rurales, pero también en zonas marginalizadas urbanas, es de vida o muerte. Básicamente no implementar todos estos acuerdos hace de que sigan teniendo que lidiar todos los días con la presencia de grupos ilegales armados. Con que no tengan las alternativas económicas que necesitan para poder sostenerse fuera de las economías ilegales. Y tampoco que haya justicia de ningún tipo, dando a que estos grupos siguen matando básicamente sin consecuencias.

NARRACIÓN: La violencia siguió cuando las nuevas facciones armadas tomaron ventaja del vacío de poder dejado por las FARC desmovilizadas y a causa de un gobierno Colombiano en retirada. 

LEYNER: Hoy la violencia está peor que los días que antecedieron a la masacre del 2 de mayo. En Bojayá hemos librado - hemos contado con suerte de que no hayan sucedido masacres peores, nos contaban las comunidades - hoy tenemos 7,000 personas de esos 11,000 habitantes que están en confinamiento hace dos años. O sea, que se está repitiendo la historia de que en 2002 se le anunció al gobierno que las comunidades estaban desprotegidas y el gobierno no reaccionó. Pero hoy es más grave porque hoy tenemos 2 años que la misma defensoría del pueblo, ha informado sobre los riesgos que están 7,000 personas, 7,000 habitantes del municipio de Bojayá y el gobierno no ha tomado - o los gobiernos no han tomado las medidas de protección adecuada para sacar a la población de ese conflicto. 

NARRACIÓN: Leyner ha seguido tratando de construir la paz, a pesar de un obstinado gobierno Colombiano. Leyner cuenta que hubo una gran incursión paramilitar en Bojayá cerca del día de año nuevo del 2020, lo cual asustó a la comunidad debido a su historia con paramilitares. Leyner ayudó a denunciar la incursión, cuestionando que tan posible era que esto sucediera considerando la presencia de las fuerzas militares de Colombia en la región. Inmediatamente recibió amenazas de muerte por WhatsApp y redes sociales. Pero también recibió una invitación del presidente de Colombia, Iván Duque, a una reunión. Leyner organizó a los líderes sociales y comunitarios de su región para elaborar un informe 

extensamente documentado que explicaba el peligro actual que hay para las comunidades étnicas del Chocó. 

LEYNER: El presidente se comprometió en tomar cartas en el asunto y corregir esa situación. Y luego a los pocos días el presidente va a Bojayá y estando en Bojayá, el presidente se comprometió en dar respuesta al documento del que estoy diciendo, de las características de la problemática y hasta el día de hoy, el presidente no solo es que no dio respuesta, sino que al día de hoy le estoy contando que la situación de Bojayá se agravó aún más. 

NARRACIÓN: La situación personal de Leyner también empeoró. En marzo de 2020, su guardaespaldas proporcionado por el gobierno fue asesinado en un intento de homicidio. Hoy en día, él no se encuentra en Bojayá—la comunidad por la que ha trabajado décadas en proteger. 

LEYNER: ¿Qué intuyo yo? Que me están haciendo el perfilamiento como dicen para en la mínima que de para allá, me van a matar, me van a atropellar. O sea, las consecuencias de defender los derechos humanos en el Pacífico y sobre todo, en los contextos donde nosotros estamos en estos territorios realmente es muy difícil, porque cuando se defienden los derechos humanos, el primer enemigo que encontramos y el primer obstáculo que encontramos, lo encontramos precisamente en la institucionalidad que debería de ser un aliado en esa defensa de derechos humanos. No, el estado colombiano y los funcionaros del estado colombiano se vienen en contra de nuestra labor y eso es lo que está pasando en estos momentos con mi caso particularmente, pero eso le está pasando a muchos de los líderes. 

NARRACIÓN:¿Por qué Leyner, quien ha estado trabajando por construir la paz, se encuentra bajo amenazas de muerte? ¿Por qué el gobierno ha fallado en implementar las partes esenciales del acuerdo de paz? Algo de esto tiene que ver con el tráfico de drogas—Colombia es uno de los productores más grandes de cocaína del mundo. Parte de ello también tiene que ver con la falta de derechos. Pero... 

LEYNER: Yo pienso que todavía hay violencia por varias razones, la primera es que en Colombia se vive una discriminación racial y esa discriminación racial es tan fuerte que permite la consolidación de la guerra en los pueblos donde están los étnicos, los pueblos negros y los pueblos indígenas. Yo se lo aseguro, que esta violencia que se está desarrollando en Bojayá, si no fuera por el factor de discriminación, se estuviera desarrollando quizá en otro lugar de Colombia ya se hubiera resuelto.? 

NARRACIÓN: Leyner insiste en que si las ciudades principales como Bogotá o Medellín experimentaran este nivel de violencia constante, algo se haría al respecto. 

LEYNER: Yo ahí tengo la primera teoría es porque en estos pueblos y sobre todo en el Pacífico colombiano existen indígenas y afro. El otro elemento es que en estos territorios lo que hay son recursos naturales, recursos que son atractivos para el desarrollo, ¿sí? Y nosotros desafortunadamente estamos ubicados en unos territorios donde son apetecidos para ese gran desarrollo. En estos territorios tampoco no es el tema de que la violencia es el único problema que tenemos, es que el otro problema que tenemos es el gran olvido que el estado colombiano tiene sumido al pueblo étnico y estamos hablando de no implementación de temas de salud, de educación, de vivienda. (p.24) 

NARRACIÓN: A finales del año pasado, Leyner fue nombrado miembro de la Comisión de la Verdad de Colombia, la entidad encargada de determinar los relatos oficiales de lo que ocurrió durante el conflicto de cinco décadas. Se trata de un esfuerzo indispensable para encontrar la verdad, alcanzar la reconciliación y garantizar la rendición de cuentas para millones de familias colombianas. 

LEYNER: Nosotros en la masacre de Bojayá perdimos a 48 menores de edad. Es como que lleguen a un pueblo y maten la esperanza, digo yo. Para nosotros no tenía lógica que murieran los menores, entonces mi gran sueño es ver a una Colombia reconciliada…Mi gran sueño es que en este Pacífico haya salud, que haya educación, que les brindemos oportunidades. Yo siempre saco una anécdota, yo me críe en una zona donde no había una pelota, un balón de fútbol y nosotros para jugar, nos divertíamos con las chuspas de arroz que hacíamos envueltas. Y si hoy uno va a mi pueblo, Pogue, encuentra la cancha con los mismos pozos y sin la pelota, 44 años después, sin un balón de fútbol, es la realidad que viven muchas generaciones del Pacífico colombiano que necesitan oportunidades, que necesitan que llevemos recreación, que necesitan que llevemos salud, que necesitan que llevemos interconexión…Entonces yo sueño con una Colombia distinta, una Colombia más igualitaria. 

NARRACIÓN: Para Leyner, lograr que ese sueño se haga realidad requiere de incidir para que se asegure la implementación total de los acuerdos de paz. Pero ante un gobierno Colombiano, que él cree, está socavando cualquier oportunidad para construir la paz, Leyner tiene un mensaje para la comunidad internacional—y específicamente para el congreso de los Estados Unidos, el cual fue un promotor de la paz de Colombia en el pasado. 

LEYNER: creo que el congreso de Estados Unidos pudiera hacerse consciente, sobre todo que conocieran - a mí sí me gustaría que conocieran mi historia. Porque es que cuando uno conoce su la historia de lo que le está pasando a la gente, ahí es donde, digamos, genera como, “Hombre, yo debo hacer algo distinto”. Yo creo que los congresistas seguramente no se dan cuenta o no dimensionan lo que está pasando realmente en el territorio colombiano. Creo que yo le pudiera pedir algo al congreso, que sé que no lo van a hacer, pero que le pidieran al gobierno colombiano que retomara, o sea, al menos que el congreso norteamericano se haga consiente de la necesidad de la paz, pero que también que le pidan al gobierno colombiano de que retome la senda de la paz. Es que están matando con las decisiones, porque hay varias maneras de matar, con las balas, pero también con las decisiones están matando gente aquí. 

Narración: Construyendo la Paz fue creado por la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos para la Campaña CON LIDERES HAY PAZ. Lantigua Williams & Co. produjeron esta serie. Editado por Virginia Lora. Mezclado por Brayan Murillo con Samia Bouzid] y Michael Aquino.

Si quieres conocer más sobre la campaña y el podcast, por favor dirígete a conlidereshaypaz.org.