Rebuilding Peace in Colombia

Darío Mejía: Una visión del futuro

Episode Notes

Las raíces del conflicto armado de Colombia son profundas. Según Darío Mejía, líder social del pueblo Zenú, la lucha por la paz y la igualdad se remonta a la llegada de los colonizadores españoles al continente. Este episodio explora por qué los compromisos del acuerdo de paz de 2016 sobre la reforma agraria son de importancia crítica para los líderes sociales indígenas y cómo la lucha actual es la culminación de 500 años de opresión.

Si quieres conocer más sobre la campaña y el podcast, por favor dirígete a conlidereshaypaz.org.

Episode Transcription

Divalizeth: Hola a todos. Mi nombre es Divalizeth Murillo, soy periodista afrocolombiana, nací en Buenaventura, Colombia. Le damos la bienvenida a Construyendo la Paz.

Esta serie realizada por la oficina en Washington para asuntos latinoamericanos te compartirá las historias de los líderes sociales en Colombia, quienes cada día bajo amenazas de muerte buscan la verdad, trabajan por la reconciliación, luchan por tener justicia para las víctimas del conflicto armado colombiano y se aseguran de que el Gobierno esté a la altura de las garantías que le hizo a las comunidades étnicas y rurales en el histórico acuerdo de paz en el 2016.

La pandemia, la violencia policial, la extracción de recursos, la lucha por los derechos territoriales. Todo esto ha sido parte de la preocupación por el debilitamiento de los acuerdos de paz. Líderes sociales como Leyner, Danelly y Erlendy, han estado luchando incansablemente haciendo frente a las amenazas, ya que ellos creen en un futuro de paz para Colombia y de esta manera más voces en Colombia se han estado uniendo al llamado por la paz.

Gimena: La última serie de protestas que hemos visto en Bogotá, realmente vienen siendo una cadena de protestas que empezaron a finales del 2017, que eran básicamente una reacción colectiva de protesta frente a múltiples reformas que estaba tratando de empujar el Gobierno de Duque que afectarían en varios sectores, en particular el sector de sindicatos y derechos laborales, reformas que beneficiarían a compañías o intereses de las élites económicas y políticas en detrimento de las personas de la clase trabajadora.

La falta de accionar en frente de la grave situación de inseguridad en muchas partes del país que está conllevando a violencia y asesinatos de líderes sociales. Básicamente Duque obstaculizando y no queriendo implementar el acuerdo de paz en forma que fue decidido en el año 2016 por el Gobierno que lo firmó.

Divalizeth: Fue entonces que en septiembre del 2020 la policía antidisturbios mató a 13 manifestantes durante dos días de manifestaciones contra la brutalidad policial.

Gimena: El enfoque de las protestas cambiaron, desató estos problemas más estructurales a hacer una protesta en contra de la represión y el uso indebido de la fuerza por parte de la fuerza pública y en particular la respuesta del Gobierno de justificar su accionar y básicamente de estigmatizar a los que estaban protestando, lo hizo peor.

Esta situación conllevó a un diálogo que se pidió por parte de un comité liderado por los sindicatos principales del país y se trató de establecer una agenda con el Gobierno, pero el Gobierno realmente le hizo conejo a ese proceso, básicamente invitando a otros sectores que no tenían que ver con las protestas y no llegó a nada.

Se iba a empezar de nuevo las protestas a principios del año 2020, pero con el COVID y las restricciones eso no sucedió. Hubo un tiempo donde básicamente quedaron latentes las protestas hasta que empezaron a surgir otros problemas. Uno de ellos siendo el mal uso o desapropiación y falta de transparencia de fondos y esfuerzos de parte del Gobierno central hacia las regiones para apoyar a los más necesitados con el tema de COVID.

Divalizeth: En una época en la que el Gobierno colombiano está haciendo retroceder a la lucha por la paz, ¿dónde queda el futuro de Colombia? ¿Hay un camino a seguir? Este es un país que sufrió 50 años de conflicto armado y transitó por un largo camino para alcanzar el acuerdo de paz.

¿Hay otro punto de vista que pueda brindar una nueva perspectiva de la relación de Colombia con el conflicto y la paz?

Darío: Además del conflicto armado de los últimos 50 años, ¿cómo es que se ha establecido una idiosincrasia en la región y cómo hay un espíritu de dominio y de esclavización sobre el indígena y el campesino que le da cierta legitimidad a algunos grupos armados para actuar de la manera como actuaron? Yo creo que ese es el contexto en el que podríamos entender esas afirmaciones.

Divalizeth: Él era Darío Mejía Montalvo, un politólogo y un líder de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC. Hace parte del pueblo indígena Zenú de san Andrés de Sotavento, ubicado en el Departamento de Córdoba al Norte de Colombia. También es uno de los seis miembros del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.

Con la finalidad de entender mejor la actual oleada de conflicto, Darío cree que es necesario comprender el mayor alcance al que puede llegar el conflicto en Colombia para situar en dónde se encuentra el país hoy.

En los años 1970 los zenú iniciaron un proceso por la recuperación de su identidad étnica, especialmente mediante su lucha por la recuperación de la tierra. Aunque comenzó como una lucha económica por la propiedad de la tierra, eventualmente sus objetivos se expandieron debido al crecimiento del Movimiento Nacional Indígena. Fue en esta época también en la que los grupos armados se disputaban por el poder y la tierra.

Darío: Los grupos armados de izquierda radical como le llamo yo, ven en el movimiento indígena un capital político y quieren capturarlo. La manera de capturarlo es ofreciéndole apoyos. Es decirle, "Aquí están los fierros por si los necesitan. Aquí estamos nosotros presentes, no se dejen joder, porque si los terratenientes se arman y vienen a darles. Aquí estamos nosotros para defenderlos". Es decir, esa es la manera de querer capitalizar esa legitimidad popular como le llaman ellos.

Empiezan a plantear en sus discursos las luchas populares, pero ellos no distinguen de campesino, con indígenas, con negros, con nada.

Divalizeth: Darío señala que eventualmente muchas de las luchas por la tierra y por el reconocimiento político propuestas por los líderes indígenas, fueron relacionándose a los puntos que se trataban en los discursos que daban los grupos armados. Darío quien era un joven líder a finales de los años 90, recordó que esta estigmatización se produjo mientras organizaba a los jóvenes de los resguardos de Colombia, también conocidos como Reservas Indígenas.

Darío: Allí prácticamente estuvimos a puerta de ser judicializados porque en ese momento se señaló que lo que nosotros estábamos organizando en realidad eran milicias de las FARC. Cuando en realidad nosotros lo que estábamos haciendo era organizando la juventud para que fortaleciéramos los cabildos.

Divalizeth: Los grupos de activistas en Colombia aún se enfrentan a este tipo de estigmatización. Darío cree que esta estrategia es una manera fácil para los que están en el poder de hacer retroceder a aquellos que cuestionan el estatus quo.

Darío: Es un asunto que siempre ha estado presente, incluso desde la misma colonia a los mismos pueblos indígenas, porque no olvidemos que cuando llegaron los españoles a los indígenas les catalogaban de salvajes, de ignorantes, menores de edad.

Esto es un fenómeno que en la actualidad mantiene estos mismos códigos, es decir, a quienes se organizan para protestar algún tipo de medida gubernamental o algún tipo de injusticia, se le cataloga como terroristas, desadaptados o antisociales, que no es otra cosa que el mismo código colonial que se ha mantenido por cinco siglos.

Divalizeth: Desde el punto de vista de las personas indígenas en Colombia, el ascenso de las FARC está estrechamente relacionada a la posesión de la tierra. Creciendo en los 90, Darío vio esta lucha en su propio pueblo natal, Las Flechas.

Darío: Yo puedo tomarte unas fotos y unos videos y te describo la vaina, porque resulta muy complicado hacer una descripción de algo que uno te dijera cómo describes tu barriga, tu pecho, porque es parte de ti mismo, pero lo que te puedo decir a la distancia en comparación con otros territorios, es que son sabanas onduladas, es una cosa muy rara.

Estamos al finalizar una serranía, estamos muy cerca al mar. Desde cierta altura uno puede ver el mar, está allí a escasos 40 minutos, una hora el mar, en vehículo. Es una tierra muy nutrida, tiene muchos nutrientes, se da toda clase de cultivos y por eso también es una tierra muy codiciada.

Divalizeth: Desde los años 90 hasta principios de la década de los 2000, Colombia fue fuertemente militarizada. Esto sucedió debido al Plan Colombia firmado en el año 2000, el cual delegó la inmensa ayuda a los Estados Unidos a las fuerzas armadas colombianas durante el conflicto armado y como parte de la guerra contra las drogas del hemisferio. Darío experimentó esta militarización de primera mano.

Darío: Además, el ir a la escuela para nosotros fue una cosa muy aventajosa, pero al mismo tiempo pudiera entenderse como algo traumático, porque esta región donde yo estoy fue considerada en su momento zona roja y la zona roja tenían la intervención social de la fuerza pública. Nosotros no conocimos en nuestra primera infancia a la escuela como hoy día la conocemos.

A nosotros la escuela nos llegó con el Ejercito Nacional, con la Armada prácticamente, la Armada que tenía sede en Corozal y en Coveñas. Nuestros profesores eran militares y nuestros profesores de los primeros años de escuela al ser militar, nos educaban algunos con disciplina militar, de la fila, de hacer formación, de aprender los símbolos patrios.

Nosotros tuvimos desde niños esa doctrina por un lado, aunque había para nosotros los niños cierta distinción entre los militares buenos y los militares malos.

Divalizeth: Darío contrasta esta experiencia con aquella que vivió con su comunidad comprometida, de crecer asistiendo a reuniones y protestas de la comunidad.

Darío: Eso sucedía tanto en las reuniones en las fincas recuperadas como en las movilizaciones. Yo recuerdo mucho, de pequeño yo fui a una marcha, la marcha más lejana que fui, fue a la cabecera municipal de donde yo vivía, allí a Palmito que en la actualidad uno va muy cerca, pero en ese tiempo para uno eso era salir lejos, era salir del espacio del campo, ir a una marcha lejos, caminando.

Luego llevando en la mochila su alimento para el día y estar al cuidado de los padres. Digamos que eso para mí fue muy importante en la forma cómo se dio la infancia.

Divalizeth: La ONIC, la Organización Nacional Indígena de Colombia, se formó en 1982 como respuesta ante los intentos del Gobierno de acabar con los títulos de propiedad colectiva territorial y entre otras amenazas para desmantelar el poder político indígena. La ONIC impulso la inclusión de los indígenas en la Asamblea Nacional Constitucional, hasta que finalmente en 1991 se eligió a un único representante indígena.

Ese mismo año la Asamblea Nacional Constitucional, lideró la creación de una nueva Constitución que reconocía la autonomía y la lucha de las personas indígenas y su participación en los procesos políticos nacionales. Sin embargo, esta apertura al acceso político no tuvo los efectos deseados, el conflicto interno entre el Estado y los grupos armados estaba en incremento. No hubo voluntad política para promover o hacer cumplir muchas de las disposiciones de la Constitución.

Gimena: El primero es que el reconocimiento de los derechos étnicos en Colombia, realmente vinieron muy tarde y solo sucedieron después del cambio de la Constitución del año 1991. Fue a raíz de esa Constitución cuando Colombia por primera vez se aceptó como un país pluriétnico, que se pudo avanzar con la formalización de títulos y de propiedad colectiva y derechos colectivos para los grupos afrodescendientes y los grupos indígenas.

En el caso de los grupos indígenas se estableció todo un mecanismo de automanejo que también respeta su justicia indígena y mecanismos de operar en esos territorios con una serie de reglas frente al Estado que son muy importantes.

Divalizeth: Después de que se reportara que 46 líderes zenú fueron asesinados a comienzos de los años 2000, la Corte Constitucional colombiana presentó un plan de rescate étnico en 2009. No obstante, como muchas de las otras promesas hechas por el Gobierno colombiano a los pueblos indígenas de Colombia, el Plan de Salvaguardia nunca fue implementado.

Darío: Ahí tuvimos la otra parte de la educación y finalmente en esa escuela nosotros vivimos muchos momentos de zozobra, de angustias por los enfrentamientos, por los asesinatos, las masacres. Era un momento muy difícil de este periodo.

El pueblo zenú tuvo dirigentes muy fuertes, enormes. Dirigentes de movimientos indígenas en Colombia que muchos de ellos fueron masacrados. Recordará que hubo la masacre del pueblo zenú donde descabezaron prácticamente al Cabildo Mayor y a la dirigencia de la ONIC porque era el pueblo zenú uno de los pueblos referentes de la organización indígena en Colombia, no solo de la región sino de todo el país y fue masacrado. Muchos de nosotros crecimos con un miedo a lugares de nuestro territorio.

Divalizeth: La ONIC y otras organizaciones de derechos indígenas siguieron presionando por el reconocimiento, la justicia y el poder político a pesar de esos ataques. En 2010 en la audiencia de la comisión de derechos humanos de [unintelligible 00:18:18] un grupo bipartidista del Congreso en la Cámara de los Estados Unidos, Darío les escribió directamente a los responsables políticos.

El compromiso de Darío con la ONIC tenía sus orígenes en su familia y en su educación. En la universidad desarrolló una comprensión matizada del conflicto que definió su vida y la de su gente.

Darío: Empezamos a entender la dinámica de la juventud, la dinámica del conflicto armado, cómo era el reclutamiento y eso me llevó a leer de la historia de la región con bibliografías, relatos, hacer entrevistas a los mayores, a las mujeres.

La condición de indígena solo lo pude cuestionar cuando estuve fuera y el hecho de que pudiera ver a distancia mi territorio, pude entender el contexto en el cual estaba ubicado mi territorio y por qué era un corredor estratégico para los grupos armados y para el narcotráfico. Eso me lleva a plantearlo en los escenarios donde yo participo de discusión.

Divalizeth: Darío continuó confrontando estos asuntos, en 2014 Darío contribuyó a la lucha por los derechos territoriales al coordinar la implementación del decreto 1953, el componente indígena del plan de desarrollo nacional. El decreto 1953 del 2014, fue creado tras las manifestaciones de la minga en el 2013. Estas manifestaciones fueron provocadas por el incumplimiento de la consulta previa con las comunidades indígenas.

Mink'a o minga es una palabra de origen quechua, está relacionada con las acciones cotidianas de la vida comunitaria, donde la tierra se retoma como una propiedad colectiva. En las últimas décadas, las mingas también han sido un punto de encuentro por la lucha de los derechos indígenas.

Darío: Inicialmente es una palabra para señalar la acción colectiva, en relación con otras actividades en la comunidad de pastores, en la comunidad de agricultores, en fin.

¿Para qué? Para señalar que todos se juntan para hacer un esfuerzo y lograr un objetivo común. En términos políticos lo que se ha utilizado hoy día esta palabra, es para señalar la minga como aquella acción colectiva, que permite que todas las personas de la comunidad de un pueblo indígena se junten alrededor de un objetivo común.

En este caso, el objetivo común es la reclamación de un derecho, o frente a la vulneración de derechos de unas personas, derechos que ya han sido adquiridos previamente. Lo que les quiero decir es que cuando se convoca a una minga, es en realidad un proceso de participación colectiva, de un sujeto colectivo, de un pueblo en este caso, que convoca a todos los miembros de la comunidad.

Algunos están ayudando a cocinar, otros están ayudando a conseguir los recursos para el transporte, otros están ayudando en la organización de la guardia indígena. Todos en función de pronunciarse, de reclamar. En este caso, ese es el objetivo común.

Cuando hablamos de minga es mucho más amplio, es la convocatoria a la colectividad para la reclamación, porque luego la idea que existe alrededor de la minga, es que si se logra el objetivo, todos también nos vamos a beneficiar, es decir, en la medida que tengamos más tranquilidad en los territorios podemos caminar más tranquilos, podemos sembrar.

En la medida que no tengamos cultivos de uso ilícito podemos cultivar nuestras propias semillas, podemos recuperar la cultura y podemos contar con más tranquilidad para la juventud. En la medida en que podamos lograr el derecho a la educación, podemos tenemos mejor acceso todos y no solo algunos, en fin. Esto es lo que traduce, lo que significa también la convocatoria a una minga y en este caso la paz, la convivencia, el respeto al territorio, son los objetivos comunes de todos.

Divalizeth: Además de la lucha por los derechos territoriales de los indígenas, durante este tiempo también se estaba desarrollando el proceso de paz entre el Estado colombiano y las FARC, lo que condujo a la firma de los históricos acuerdos de paz. Fue durante este proceso que las comunidades afrocolombianas e indígenas, exigieron ser representados mediante la incidencia estratégica.

Gimena: También es importante porque es el primer acuerdo del mundo que ha hecho esto y que lo hace de esta forma y es importante porque esto no fue un esfuerzo que el Gobierno de Colombia quiso hacer o que las FARC quiso hacer.

Esto vino debido a una alianza que se formó primero entre afrocolombianos e indígenas, donde se construyó una agenda común y también se hizo una labor de cabildeo internacional para poder conseguir ese dialogo con las partes directamente. Es lo que hicieron y se negoció esto con las partes, entre los afro, los indígenas, las FARC y el Gobierno.

Darío: Cuando se pierde el plebiscito hay una tristeza generalizada muy profunda, se queda en una especie de incomprensión absoluta. El pueblo zenú le votó sí a la paz en masa, totalmente sí a la paz, porque había vivido la guerra, ese era el argumento, porque aquí se vivió la guerra y como se ha vivido la guerra, queremos aunque sea conocer la paz para esta nueva generación.

Divalizeth: Esta alianza entre las minorías étnicas, creó una de las piedras angulares de los acuerdos de paz, el capítulo étnico, el cual identificaba la importancia de abordar la discriminación en el contexto del conflicto armado y los legados perdurables del colonialismo.

Gimena: El capítulo étnico era necesario además de todo eso, porque los grupos étnicos han sido los grupos más golpeados por el conflicto y violencia de los conflictos en Colombia, en particular por su arraigo particular a sus tierras ancestrales y su relacionamiento con sus tierras, donde además de ser golpeados por desplazamiento y violencia como otros colombianos también, eso ha conllevado a una destrucción de sus culturas, que es algo irreparable.

Por esta razón fue muy importante que las FARC y el Gobierno de Colombia acepten que estas poblaciones han sido poblaciones no solo golpeadas por el conflicto, pero también por el colonialismo y por racismo estructural que hemos visto en este país.

Divalizeth: Los grupos de derechos indígenas también estaban involucrados en el plan regulatorio de la implementación de los acuerdos de paz. Como miembros de comunidades que fueron afectados por el conflicto armado. Argumentaron que ellos tenían el derecho de determinar cómo la paz debería ser implementada de la mejor manera en sus territorios.

Darío: Teníamos muchas dificultades para poder incorporar metas específicas porque para el Gobierno lo que pesaba era lo que había acordado con las FARC.

Divalizeth: Los objetivos del Gobierno en esa época también estaban relacionados con la presión internacional, la cual no siempre iba acorde a las realidades en el contexto.

Esos objetivos generales de los acuerdo de paz incluían determinados planes de desarrollo para cosas como las reservas de territorios y los derechos territoriales, que si bien eran fundamentales para la paz, a menudo eran puntos de referencia muy generales que no tenían en cuenta la dimensión étnica de estas comunidades afectadas.

Darío: Era que si bien el Gobierno había acordado con las FARC las metas globales, dichas metas globales invisibilizaban los derechos de los pueblos indígenas, que por lo tanto, era necesario incorporar unas metas específicas. Tales como cuál era el número de hectáreas que se podían establecer en dicho banco de tierras para ser tenidas en cuenta para los pueblos indígenas.

Cuál era la cantidad de resguardos que se iban a incorporar en la zona donde se iba a implementar los programas, desarrollo con enfoque territorial y cuál eran las medidas especiales que desde el punto de vista sectorial se iban a trabajar.

Gimena: En ese contexto, los grupos indígenas y afrocolombianos que formaron la comisión étnica, lograron establecer un sistema de monitoreo legal para tratar de determinar qué indicadores podrían hacerse para determinar sí o no había avances en diferentes aspectos del acuerdo de paz en relación al capítulo étnico.

Divalizeth: Darío también ayudó a desarrollar el procedimiento para la reducción de tiempo Vía Rápida, la cual sería parte del acuerdo de paz final. El objetivo general de la Vía Rápida, era diseñar rápidamente la legislación necesaria para aplicar el acuerdo de paz. Luego, más específicamente para Darío y las comunidades indígenas, era establecer mecanismos efectivos para la autonomía territorial.

Darío: Lo que nosotros decíamos era que la implementación del acuerdo de paz favorezca a la víctimas, incluyendo por supuesto a los pueblos indígenas como sujetos colectivos, como victimas colectivas. En ese sentido sí nos involucramos en esa tarea de promover unas normas específicas para los pueblos indígenas en el procedimiento fast track.

Divalizeth: Después de los acuerdos de paz, las actividades de los líderes sociales indígenas, incluyendo a Darío, se centraban en los derechos territoriales prometidos en los acuerdo de paz.

Darío: Lo que uno podía ver era mucha expectativa, mucha esperanza, "Ojalá se firme", ¿ojalá se firme por qué? Porque aquí uno vivió la época de la guerra cruel y nadie quiere volver a eso.

Divalizeth: Los logros obtenidos durante los acuerdo de paz han sido desde entonces atacados por el mismo Gobierno encargado de hacerlos cumplir.

El actual presidente Iván Duque, en ese entonces un senador, era el principal denunciante del caso que la Corte Constitucional colombiana asumió en mayo de 2017, con la finalidad de despojar gran parte de la autoridad legislativa que necesitaba la Vía Rápida para ser aprobada en la normatividad e implementarse en el acuerdo. Una razón clave por la que muchos compromisos del acuerdo no se han convertido en ley.

Gimena: Tristemente, cuando Duque tomó el poder, él rebotó la postura del Estado frente a los indígenas, en particulares las mingas, a la de Álvaro Uribe Vélez. Su actitud ha sido de no negociar, de si manda a alguien que hable con ellos, que sea alguien de muy bajo nivel que no tiene la capacidad de tomar decisiones, básicamente de no darle ninguna importancia.

La situación llevó a que no tuvieron otra que hacerlo ellos mismo, porque primero el Gobierno no iba a avanzar la agenda étnica, el [unintelligible 00:31:04] no estaba avanzando y la entidad de instancia étnica de IEANPE, creada para asegurar que suceda esto, no estaba funcionando todavía. Ellos como sociedad civil y autoridades, eso es lo que pudieron lograr.

Es bastante triste que no lograron más, pero es increíble que lograron eso en el contexto de todos los obstáculos que se pusieron por parte del Centro Democrático, los enemigos de la paz y mismo dentro del Congreso, la falta de interés de los temas étnicos.

Divalizeth: En 2019 Darío fue interceptado por dos personas mientras se dirigía a encontrarse con un compañero de la ONIC. Los atacantes apuñalaron al activista de derechos humanos en el brazo y en la pierna, luego robaron su maletín y su computador.

Estos contenían información acerca de la ONIC y de las principales manifestaciones que la organización de derechos indígenas ayudó a realizar entre el 10 de marzo y el 8 de abril a lo largo de la vía panamericana en la zona central de Colombia. Los perpetradores aún no han sido encontrados.

Darío: Justo en esos días supimos de compañeros que también sabían de procesos de evaluación en regiones como el Chocó y ellos sí fueron atacados con arma de fuego. Muchos otros como autoridades y guardias indígenas en el norte del Cauca infortunadamente fueron asesinados.

Divalizeth: La ONIC trabaja con otras organizaciones étnicas, como es el Proceso de Comunidades Negras en Colombia, para ofrecer apoyo y para coorganizar las respuestas a las amenazas y ayudar a respaldar los mecanismos de seguridad para aquellos quienes son objeto de amenazas.

Darío: Lamentar muchísimo también que la acción institucional ha sido bastante lenta y con una actitud displicente frente a los hechos. No solo conmigo, sino en general con las comunidades que son las que están afrontando en el terreno. Yo creo que la desidia ha sido la constante, con el riesgo que afrontan las comunidades indígenas en general. No solo las comunidades indígenas, sino también los pueblos afro.

Divalizeth: En 2020 con el surgimiento de la pandemia y la falta de compromiso gubernamental con los acuerdos de paz, la comunidad de derechos indígenas se ha comenzado a organizar de nuevo. Tuvieron en cuenta los peligros de la pandemia, así como el preocupante a nivel de violencia en Colombia hacia los líderes sociales y los defensores de los derechos humanos.

Darío: Tengo que decir que curiosamente quienes estamos en la dirigencia indígena, en algún momento lo que menos queremos es que haya un proceso de movilización. Al principio todos nuestros esfuerzos se centran en evitar. Eso es paradójico, pero a la dirigencia indígena le corresponde evitar una movilización, porque quienes hacemos el desgaste finalmente en un proceso de movilización son las comunidades.

Un desgaste que no solo es económico, no solo es en tiempo, sino fundamentalmente en un riesgo para la exposición de la vida de nuestros hermanos y la de uno mismo, porque uno tiene la idea que cuando hay una movilización va a haber represión por parte de las instituciones del Gobierno a través de la fuerza pública.

Buscamos la manera cómo interlocutar con el Gobierno para que se cumplan las normas, se avance en la implementación de los derechos, se cumplan los acuerdos que previamente se hayan pactado en otras movilizaciones o que se hayan establecido en las normas jurídicas.

Divalizeth: La última minga coincidió con el aumento de las protestas. En el 2020 ha llamado la atención de otras comunidades que están descontentas y frustradas por la falta de interés del Gobierno en solucionar los problemas.

Canción: Por la educación, carajo. El pueblo no se rinde, carajo. Por nuestra cultura, carajo.

Gimena: Todo eso es lo que empezó protestas en diferentes partes del país, pero hubo una acumulación bastante grande en Bogotá.

Esas protestas luego cambiaron de enfoque y de rumbo cuando el ESMAD, que es la policía antidisturbios, que es conocida por ser una fuerza pública con una larga trayectoria de violaciones de derechos humanos y de ser bastante brutal y represivo contra manifestantes, mató a un joven que se llama Dilan Cruz, mal utilizando una de las armas que tenía a su disposición para dispersar básicamente las personas.

Divalizeth: La ONIC continúa su lucha por superar los desafíos que las comunidades indígenas enfrentan en Colombia. Darío, como parte de su labor con el foro permanente para las cuestiones indígenas de las Naciones Unidas, atiende los asuntos internacionales de derechos indígenas que están en curso.

Darío se dedicó a escribir un informe sobre los derechos de los pueblos indígenas en América Latina y el Caribe, con el propósito de abordar la respuesta que los gobiernos han tenido para manejar la pandemia. También destaca la importancia de llevar las voces indígenas regionales y nacionales a un escenario mundial.

Darío: Sí, lo que ha cambiado un poco es la manera como lo hemos tenido que hacer, precisamente por el aislamiento. Los pueblos indígenas estamos ubicados en las zonas rurales, que es donde está la menor conectividad y la menor facilidad de entrar a estos trabajos vía remota. Sí ha sido difícil la manera como ahora los pueblos indígenas podemos participar en los escenarios de diálogo, de concertación de normas.

Divalizeth: En 2020 Darío fue uno de los primeros líderes de la ONIC en hacer el llamado a formar una estrategia indígena unificada frente a la pandemia. La organización ha creado ahora un sistema de monitoreo territorial y todos los días este publica un comunicado que recopila información en tiempo real de las reservas en todo el país y muestra la ubicación de los posibles nuevos casos de coronavirus.

Cada comunicado concluye con la siguiente declaración, "La supervivencia de las naciones indígenas es un imperativo ético para toda la sociedad como guardianes de la memoria histórica".

Para finales del 2020 se han perdido decenas de miles de vidas debido a la pandemia y al incremento de la violencia en Colombia. El Gobierno continúa ignorando sus responsabilidades y su compromiso con la paz. A pesar de los desafíos, los líderes sociales continúan luchando por los derechos y las vidas de su gente.

¿Qué significa todo eso para el futuro de los acuerdos de paz? ¿Cómo podría volverse realidad la promesa de paz en medio de tantos obstáculos? Los líderes sociales que hemos entrevistado han hecho activamente un llamado a la acción a la comunidad internacional para presionar al Gobierno colombiano a mantener hasta el final los acuerdos de paz.

Ellos han convocado a los responsables políticos de Estados Unidos para que condenen la impunidad y la violación continua de derechos humanos en Colombia. Ellos nos han pedido a todos nosotros que apoyemos su trabajo y protejamos sus vidas.

Todos ellos han dicho que la paz no es posible sin proteger los derecho de las comunidades étnicas, su derecho a la seguridad y a la autonomía territorial y sin dar fin al ciclo de impunidad que permite que la violencia contra los líderes sociales no sea controlada. Leyner, Danelly, Erlendy y Darío, continúan con su trabajo por su sueño de paz para Colombia.

Leyner: Es la realidad que viven muchas generaciones del pacífico colombiano que necesitan oportunidades, que necesitan que llevemos recreación, que necesitan que llevemos salud, que necesitan que llevemos interconexión. Yo sueño con una Colombia distinta, una Colombia más igualitaria.

Danelly: El aporte es grandísimo porque nosotros sin tener ni armas, ni dinero, solamente con nuestra voluntad y convencimiento de que somos sujetas y sujetos de estos derechos, estamos contribuyendo a que Colombia siga siendo un país pluriétnico y multicultural, pero sobre todo que siga garantizando la permanencia de los pueblos negros, de los pueblos étnicos en Colombia a través de nuestra labor.

Erlendy: A mí mucha gente me critica porque dicen, "Yo estoy de acuerdo con la paz", y yo soy de las que digo, "Hasta el último día de mi vida, moriré defendiendo la paz", porque yo creo que la paz tiene falencias, esos acuerdos de paz tienen falencias, sí, no lo podemos dudar, pero ¿por dónde tenemos que empezar? Hay algo, hay que marcar la pauta, en eso poco que escribió, pero la idea es que entre todos vamos alimentando, vamos diciendo, "Es que ya no queremos matarnos".

Darío: Lo que quiero decir es, quienes más han vivido la paz real de la falta del conflicto, muchas veces son quienes menos desean la paz del conflicto armado, porque lo vimos en el plebiscito, lo vimos ahora con la elección al Gobierno que nos tiene rigiendo en este momento.

Es que quienes más han tenido la posibilidad de desarrollar sus capacidades económicas y sociales, quienes más han podido aprovechar los recursos de la naturaleza para su beneficio, es decir, quienes han podido tener algo de paz en su vida, desconocen la paz, desconocen la paz en los territorios, desconocen la paz del conflicto y la paz es un anhelo de esa otra población que no ha podido vivir la felicidad de tener sus hijos fuera del hostigamiento.

Me parece que eso es lo que queremos, que ojalá la paz sea la armonización de esas visiones de la paz, la armonización y el equilibrio entre nosotros mismos. Yo diría que existen esas visiones sobre lo que es la paz y entre esas visiones sobre lo que es la paz no ha habido ni una armonización, ni un equilibrio. Eso es lo que yo creería necesitamos hacer para llegar a un momento de convivencia y de tranquilidad entre los colombianos. Gracias.

Divalizeth: Gimena Sánchez-Garzoli, quien ha trabajado con estos líderes sociales por años, sabe lo comprometidos que ellos están en encontrar esa armonía para ellos mismos y sus comunidades.

Gimena: Una de las cosas más maravillosa de poder trabajar sobre los temas en Colombia, es poder conocer personas con Leyner, como Erlendy, como Danelly, y como Darío, quienes pese a los grandes obstáculos que enfrentan cada día, las posibles consecuencias en términos de perder sus vidas, daños contra sus familiares.

Creen que fundamentalmente en Colombia las cosas pueden ser diferente, que sus comunidades pueden ser respetadas, que pueden vivir con dignidad, que puede haber justicia para víctimas de violaciones, que se pueda conseguir otra manera de resolver conflictos, que no incluye la violencia y que sus comunidades y las personas quienes defienden pueden avanzar.

Realmente eso es lo que hace que haya esa esperanza de que en Colombia realmente se puede tener paz, pero también se puede tener un país donde hay una coexistencia que ayude a que pueda avanzar.

Divalizeth: Gracias por escuchar las historias de los líderes sociales en Colombia. Si te gustaría unirte a la historia para apoyar su trabajo y proteger sus vidas, por favor dirígete a conlidereshaypaz.org. Ahí podrás ayudar a cambiar la historia y encontrar los recursos para participar en las actividades de divulgación hacia los responsables políticos y ayudar a difundir la palabra sobre la lucha por la paz en Colombia.

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Voz Comercial: Construyendo la Paz fue creado por la oficina de Washington para asuntos latinoamericanos para la campaña con líderes hay paz. Lantigua Williams & Co produjeron esta serie, editada por Virginia Lora, mezclada por Stephen Colón, con Samia Bouzid, y Michael Aquino.

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